jueves, 15 de noviembre de 2012
Los 493 años de la fundación de La Habana
• La Ciudad de las Columnas y Patrimonio de la Humanidad, celebra su aniversario el día 16 de noviembre de 1519 por la fundación de La Habana, antigua Villa de San Cristóbal, en honor al patrón de los colonizadores españoles, que después de haber recibido varios traslados territoriales desde el sur de la provincia, se determinó que se quedara definitivo en la parte norte, donde se encuentra actualmente.
La celebración de este día está llena de tradiciones, desde su inicio a modo de bautizo, se realizó la primera misa y se presentó el primer Cabildo bajo la sombra de la primera ceiba, que junto a esta se construyó en 1828 El Templete en la Plaza de Armas, llamado así por su semejanza indudable con los pequeños templos de la Grecia clásica y además, es un símbolo de la grandeza del neoclásico habanero.
Una de las tradiciones que se realizan es que muchas de las personas que asisten colocan una de sus manos en el tronco y así le dan tres vueltas al árbol a su alrededor y arrojan igual número de monedas, para pedirle a San Cristóbal que les cumpla sus deseos. Entre otras de las actividades está el de llevar las Mazas plateadas del Cabildo y las joyas más antiguas que conserva La Habana en una procesión que parte del antiguo Palacio de los Capitanes Generales.
Siempre esta celebración está presidida por el Historiador de la Ciudad que desde hace varios años está a cargo de Eusebio Leal Spengler, quien de una forma amena y atractiva da una explicación, con lujo de detalles históricos, de todo lo que acontece en ese día. Por su labor admirable en la restauración, conservación y promoción cultural de la ciudad, se ha ganado el respeto de todos los habaneros.
Todos los asistentes a la celebración pasan un rato agradable en un bello lugar lleno de historia, leyendas y fuegos artificiales. •
viernes, 12 de octubre de 2012
La Galería Carmen Montilla
FOTO: Coralia Rivero
• En la Plaza de San Francisco de Asís, una de las plazas más concurrida y atractiva, se asoma una casa de bella arquitectura y atrayente color, la Galería Carmen Montilla. Su estructura está compuesta por elementos del temprano siglo XVIII habanero representados en sus pórticos, balcones y arcos. Ya comenzando el siglo XIX se le hizo algunas transformaciones propias de la época, como a todas las casas cercanas, donde principalmente, se le agregó la planta alta.
Varias fueron las personas que vivieron en este lugar desde su inicio, como el comerciante Juan Josef Padrón y más tarde fue vendida al Capitán de Fragata Félix Mantilla en 1808. En 1913, estando en propiedad del Sr. Juan Goicochea se le hicieron algunas reparaciones y cambios donde se destinó la planta baja para almacén y en la alta para vivienda.
Años más tarde pasó a ser la Embajada de Paraguay y después fue convertida en ciudadela, dando lugar a que en la década de 1980 tenía un enorme grado de destrucción, provocado además, por un incendio que solo dejó en pie su fachada.
Ya en los años 90 se elabora el proyecto para el rescate del edificio que culminó su restauración en 1994 realizado por los especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad y con la colaboración de la artista venezolana Carmen Montilla Tinoco, quien además de vivir en la casa, también instaló su estudio, hasta el 21 de octubre del 2004 en que falleció. Después de este acontecimiento pasa a ser una institución, asociada a la Dirección del Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de La Habana, para convertirla en la llamada Galería Carmen Montilla.
Actualmente esta galería cuenta con tres salas de exposición dedicadas a las obras transitorias de artistas cubanos y extranjeros. Al fondo de la casa encontramos un hermoso y acogedor patio con un atractivo mural titulado "Flora y Fauna" del ceramista cubano Alfredo Sosabravo. Otros de los elementos que lo integran, es la vegetación muy bien seleccionada y unos curiosos pavos reales que van de un lugar a otro mostrando su bello colorido que da un toque de exquisito gusto.
Finalmente, además de las exposiciones que se realizan, podrá disfrutar de varias actividades culturales que han sido muy apreciadas por el público que asiste a su sede en la calle Oficios 162 frente a la iglesia San Francisco de Así en La Habana Vieja •
sábado, 21 de julio de 2012
Palacio del Conde Cañongo, hoy La Vitrina de Valonia
FOTOS:Coralia Rivero
• La Plaza Vieja se caracteriza por mantener un perfil homogéneo en cuanto a la altura de sus edificaciones, donde predomina la construcción de dos y tres plantas que dan una unidad estilística y una muestra de ella es la antigua mansión de los Condes de Cañongo.
Como todas las casas de la plaza tuvo varias modificaciones en su estructura, siendo estilísticamente, una obra más avanzada de carácter neoclásico, donde se destacan la hermosa fachada con su portal de varias columnas y arcadas.
En el siglo XIX fueron sus propietarias la Sra. Josefa de Torres y la Condesa de Macuriges. D. José Agustín Valdés y Pedroso, acaudalado propietario y descendiente de D. Mateo Pedroso, quien obtuvo el título de Conde de San Esteban de Cañongo en 1816. Más tarde se vendió a otros propietarios que mantuvieron su explotación a través de los alquileres de la planta baja para dedicarla al comercio, desde un almacén de papel hasta una imprenta.
Los antiguos dueños ya habían subdividido sus habitaciones originales para alquiler y así la convirtieron en varias viviendas de inquilinato.
Como las demás edificaciones de la plaza, sufrió un gran deterioro que duró muchos años hasta su remodelación en febrero del 2006 por los especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad y es en el 2008 que se inaugura un museo expositivo alegórico a la región belga de Valonia llamado La Vitrina de Valonia, que está instalada en la planta baja y en los altos se destinó a la utilidad social con 6 apartamentos.
Cuenta con una biblioteca especializada para el público en general, con historietas cubanas y belgas traducidas al español donadas por la embajada de Bélgica en la Isla. Entre los títulos están los cómics belgas Tintín, del historietista Herré, Los Pitufos, de Pierre Culliford, Lucky Luck, de Morris y los cubanos Cecilín y Coti, de Cecilio Avilés. Otros sobre la vida de José Martí y Pablo de la Torriente Brau y obras relativas a la cultura belga.
Entres las actividades culturales que se realizan están los talleres de lectura para niños, presentaciones de libros y revistas, que brinda la institución para disfrute del público y todos los veranos se realizan intercambios interactivos con historietistas cubanos, exposiciones, proyecciones de cortos animados, rifas de originales, demostraciones de ilustradores y creaciones colectivas, todas con el objetivo de dar un beneficio social y cultural •
sábado, 7 de julio de 2012
La Bodeguita del Medio
FOTO: Ahmed velázquez
My mojito in La Bodeguita, My daiquiri in El Floridita, es decir, "Mi mojito en la Bodeguita y mi daiquirí en el Floridita"
Ernest Hemingway
• La frase del famoso escritor ha devenido símbolo de este atractivo lugar, lleno de anécdotas curiosas enriquecidas por sus visitantes de importancia nacional e internacional, entre ellos, Alejo Carpentier, Nicolás Guillén, Alicia Alonso, Ernest Hemingway, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Gabriel García Márquez, Errol Flyn, Nat King Cole, Jorge Negrete, Tito Guizar, Agustín Lara, Brigiette Bardot y Harry Belafonte, entre otros. Todos atraídos por el buen sabor de la comida, la música cubana y el deseado trago llamado Mojito.
Desde 1942 era su dueño el señor Ángel Martínez, que junto a su esposa, una excelente cocinera, ofrecían exquisitos platos criollos que dieron como resultado que este lugar pasara a ser de una simple bodega, a un restaurante-bar preferido por todo aquel que lo visitara y es el 26 de Abril de 1950 que queda inaugurada oficialmente con el nombre de La Bodeguita del Medio, por encontrarse situada en la mitad de la cuadra de la calle Empedrado No. 207, muy cerca de la Plaza de la Catedral en La Habana Vieja.
Con el pasar de los años se hicieron algunas ampliaciones en el fondo del local y en los altos, para aumentar el espacio debido a la cantidad de comensales que asisten y que disfrutan, sentados en taburetes de cuero y rústicas mesas, de su rica gastronomía como arroz, frijoles negros, cerdo en varias formas, tostones o plátanos fritos, pollo, tasajo, y dulces caseros.
En el bar, con un mostrador de caoba pulido, se brinda el afamado trago Mojito, un coctel hecho de la mezcla de ron, agua mineral, jugo de limón, azúcar y hojas de hierbabuena que le dan un rico sabor y aroma.
En cuanto a la decoración del local llama la atención las paredes llenas de fotos de personalidades de artistas e intelectuales, afiches, recortes de prensa, firmas, caricaturas, pinturas, todas con la finalidad de dejar la huella de su visita. También hay un objeto de atracción y es una silla colgada del techo que guarda una leyenda de un fiel cliente y fundador de este atractivo lugar, es la que utilizó el periodista Leandro García, que siempre escribía sobre La Bodeguita en una de las columnas del periódico El País.
Si quiere disfrutar de este atractivo y curioso lugar, no deje que se lo cuenten y compruébelo usted mismo. •
jueves, 26 de mayo de 2011
El mural de la calle Mercaderes


FOTOS: Coralia Rivero • Hay obras de arte que al pasar frente a ellas, nos atraen con un magnetismo impresionante y una de ellas es este mural que nos transporta a la era colonial habanera por su dimensión y su gran realismo. En él están representados 67 personajes importantes de la época, donde muestran una escena frente a la fachada del palacio del Marqués de Arcos, que fue sede del Liceo Artístico y Literario de La Habana hacia 1844.
Entre las figuras de intelectuales y artistas representadas en el mural, donde algunas fueron seleccionadas por el Doctor Eusebio Leal, aunque no coinciden cronológicamente con la época o no tuvieran vínculo directo con el Liceo, se encuentran: Carlos Manuel de Céspedes, Gertrudis Gómez de Avellaneda, el Obispo Espada, la Condesa de Merlín, Brindis de Salas y el poeta Plácido entre otros.
El autor de esta obra se llama Andrés Carrillo quien realizó un trabajo minucioso de investigación y estudio sobre la época colonial y utilizó un material novedoso en Cuba que incluye una textura de piedra natural preparada a una medida del grano específica y embebida en resina acrílica, de gran resistencia y durabilidad a la intemperie. A partir de cuatro colores: marrón, rosa coral, negro y beige claro, obtuvo una gama tonal de 13 tintes que le dieron un acabado perfecto.
La realización de esta obra concluyó el 27 de diciembre del año 2000, con una dimensión aproximada de 300m² y compuesto por 52 paneles. Requirió del trabajo de muchas personas como el arquitecto Jaime Rodríguez, el escultor Nicolás Ramos Guiardinú, varios alumnos de la Escuela de San Alejandro y algunas instituciones.
Todo el que visite La Habana Vieja y quiera viajar en la historia, debe observar este mural en la calle Mercaderes entre Tacón y O’Reilly, pues es un homenaje a la cultura cubana y un bello recuerdo. •
martes, 29 de marzo de 2011
El Museo del Ron - Casa de los Condes de la Mortera

FOTO: Coralia Rivero
• Esta mansión fue construida entre los años 1772-1780, cuando pertenecía en propiedad al matrimonio Don José Fajardo Covarrubias y Doña Josefa Montalvo. Años más tarde en 1892, Don Ramón de Herrera, acaudalado naviero que ostentaba el título de Tercer Conde de la Mortera la compró para instalar sus oficinas de negocios.
La composición y originalidad en su arquitectura la destacan entre las primeras edificaciones del siglo XVIII. Su monumental fachada con estructura simétrica, está ubicada frente a la bahía de La Habana en la avenida de San Pedro 262, más conocida como avenida del Puerto de la ciudad.
La portada principal tiene unos cuatro metros y medio de altura y es unas de las mayores con una complicada y angulosa guarnición en su diseño. En su interior, adornado con plantas tropicales, se encuentra un bonito patio con dos arcadas en cada uno de sus cuatro lados que contrasta, por sus pequeñas dimensiones, con el resto de la casa.
Al igual que muchas edificaciones fue teniendo algunas transformaciones de acuerdo a la época del siglo XIX, cuando fueron sustituidos los techos de tejas por la cubierta plana de azotea y sus balcones de madera se sustituyeron por el hierro.
En la década del 60 del siglo XX estuvo ocupada por la Empresa de Navegación Mambisa en 1961, luego por la Academia de Ciencias en 1965 y en 1968 pasó al Consejo Nacional de Cultura.
Fue restaurada por los especialistas del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología en 1990, quienes eliminaron los añadidos que atentaban contra su imagen original, para entregarla al Ministerio de Cultura y así fue conocida entonces como la Casa del Joven Creador.
Más tarde, la Dirección de Arquitectura Patrimonial de la Oficina del Historiador, lo transforma en lo que es hoy el Museo del Ron, donde su principal atractivo es el trayecto con un guía que explica todo el proceso de la producción del ron desde sus inicios en la historia de esta bebida de la caña de azúcar, por medio de instalaciones montadas con esmero donde se aprecia desde el duro trabajo de los negros esclavos en el trapiche hasta nuestros días.
Al final del recorrido el visitante, en un ambiente del olor típico de la fermentación, puede degustar el exquisito Ron Havana Club o recibir clases de coctelería en una amplia gama de tragos cubanos de mayor reconocimiento internacional.•
viernes, 4 de junio de 2010
La Alameda de Paula


FOTO: Coralia Rivero
• La alta sociedad habanera en la época colonial, llegaba en sus quitrines para asistir unos al teatro más cercano, otros a la iglesia o simplemente como punto de reunión y contemplar la belleza de la bahía de La Habana.
Este lugar de encuentro y primer paseo marítimo, fue en sus primeros tiempos un terraplén situado desde la calle Acosta hasta la iglesia de Paula, pero después de su remodelación, fue durante mucho tiempo uno de los sitios coloniales más atractivos de la capital, mandado a construir en 1870 por don Felipe Fondesviela, Marqués de la Torre.
El arquitecto que realizó la obra era llamado Antonio Fernández de Trebejos, lo construyó con bancos de piedra y respaldar de reja labrada situados con la vista frente al mar. Se pusieron a los dos extremos unas escaleras, por la elevación que presenta el área y se colocaron varias farolas para la iluminación nocturna. En el centro del paseo una alta fuente de mármol construida en Italia, en 1847, hace el honor a la Marina de Guerra y en altorrelieves tiene imágenes que representan banderas, trofeos militares, escudos y laureles alegóricos a España. En ella se muestran 4 cabezas de leones que por sus bocas vierten chorros de agua.
El nombre de esta alameda lo adquiere por la cercanía a la iglesia de San Francisco de Paula y por la hilera de arboles de Álamo colocados a todo lo largo de este lugar, dándole así, un bellísimo atractivo.
Años más tarde fue perdiendo su importancia ya que la Plaza de Armas se convirtió en el nuevo punto de reunión de la sociedad y un tiempo después la compañía norteamericana Havanna Central instaló a la orilla del mar sus muelles y almacenes, dejándola convertida en un sitio de concurrencia de cuanto marinero llegaba al puerto.
Hoy La Alameda de Paula es un sitio para el esparcimiento y la contemplación de su paisaje marino gracias a los trabajos de conservación y restauración de la Oficina del Historiador de la Ciudad.•
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